Por ser el primer día, Fernando, el guía español, nos dejó dormir hasta las 8 de la mañana, pero a las 7 ya estaba dando vueltas, aunque tengo que admitir que ni los nervios ni el ruido de los generadores me impidió dormir.
1º Inmersión
A las 8 bajamos y a los 5 minutos ya estaba sonando la campana para avisarnos del desayuno. A las 10 no se por qué extraña razón volvimos a desayunar, ya sabéis, cosas de las vacaciones. No enserio, es que por ser el primer día en vez de hacer cuatro inmersiones íbamos a hacer tres y teníamos el horario un poco descolocado.
Amanece en Sharm el sheikh
Por fin a las 11 nos equipamos y organizamos 3 grupos para hacer la primera inmersión. El sitio se llama Ras kati. Una inmersión no muy profunda y bastante relajada. Unos 20 metros de profundidad máxima. Tengo que admitir que el primer contacto con el agua, mientras todos se quejaban del frío que tenían con su 3mm, yo iban tan contenta con mi semiseco de 7. Y eso que renegué y no me lo quería llevar.
Algo curioso y que desconocía, es que el Mar rojo tiene mayor salinidad (pensé que solo era el Mar Muerto) por lo que nos tuvimos que poner más lastre. Una vez sumergidos, la inmersión fue bastante bien. Pudimos ver peces escorpiones, nudibranquios diminutos y un lenguado que nadaba de manera muy graciosa.
Ras Kati
Una vez subimos y nos quitamos todo el equipo, la tripulación nos estaba esperando con la comida puesta. Por supuesto esto iba seguido de una buena siesta hasta la siguiente inmersión.
2º inmersión
A las dos y media era el segundo briefing. Nos tocaba ver Gordon Reef. Es espectacular el color del agua turquesa y el barco encallado en mitad del arrecife.
Vimos un platax enorme pero nuestros compañeros del otro grupo, nos dieron mucha envidia cuando nos dijeron que habían visto a un tiburón (no hay foto, así que no me lo creo :P). Aún así pudimos disfrutar de la cantidad de vida que rodea todo el arrecife.
Una vez transcurridos 55 minutos, Guille fue el que dio el toque de salida al entrar en reserva. Es genial terminar las inmersiones con un zumito, darte una ducha y ver el atardecer en mitad del mar.
A las 18.30 se hizo de noche, por lo que a las 19.30 los valientes se preparaban mientras los demás esperábamos a ver como se zambullían en la oscuridad.
Por fin llegó la hora de cenar, de comentar el primer día y de acostarse para pensar en lo que veríamos al día siguiente.










Recuerdo perfectamente esa primera inmersión :D la diferencia que hay con los fondos mediterráneos, la cantidad de vida, y la luz tan bonita que hay y que llega hasta los 20 metros.
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