6º Inmersión
Amanece y a las 5.30 suena la campana. Quitándonos las legañas de los ojos desayunamos y atendemos al briefing de primera hora. Nos tocaba Shark reef y el pecio Yolanda. Era la primera vez que nos tirábamos directamente al azul, ya que teníamos algo de corriente como para esperar en superficie.
Al principio como me faltaba un pelín de lastre me agobié al no poder bajar, pero la insistencia hizo que rápido estuviese viendo un paisaje espectacular. Fue una inmersión preciosa, según se va descendiendo se reconoce perfectamente la silueta de unas enormes gorgonias que muestran el punto de partida de la inmersión. Pudimos recorrer el arrecife manteniendo la pared a nuestra derecha y con una profundidad máxima de 22 metros. Esta pared desciende hasta los 700, una pena que la visibilidad no nos dejase disfrutar de esta impresionante caída. Fernando nos dijo que al estar en zona de corriente no nos olvidásemos de echar un vistazo al azul, por si se dejaba caer algún punta blanca, pero no hubo suerte. Pocos metros más adelante, se distingue una plataforma arenosa que une El arrecife de Shark con Yolanda.
Este pecio hundido en 1980, es conocido por su carga de WC´s los cuales permanecen en el fondo junto con planchas de hierro y un centenar de bañeras apiladas. Durante la inmersión pudimos ver dos morenas muy muy muy grandes (en serio, eran enormes), rayas moteadas, nudibranquios, tridacnas y como he dicho antes, cientos de WC´s colonizados por coral.
7º Inmersión
Teníamos que comentar todo lo visto a primera hora del día durante el rato de descanso. La verdad es que este tiempo me gustaba mucho. Comentábamos lo que habíamos visto la hora anterior, rellenábamos nuestro libro de inmersiones, veíamos las fotos de los compañeros... Al final llegaban las 9.30 sin darnos cuenta y sonaba la campaña para el segundo briefing .
Nos tocaba Ras Za´atar, una preciosa pared de coral. Tiene unas fantásticas grietas por las que entran los rayos de luz haciendo de la inmersión un momento mágico. A 15 metros se puede apreciar una chimenea que sube hasta superficie. Pudimos ver morenas, una de ellas albina, peces payasos, peces loro de gran tamaño, alcionarias rosas, un bosque de gorgonas espectacular y un pulpo. Recuerdo este momento muy divertido, ya que fue Yoli, la que, con un baile muy gracioso nos señaló al pulpo. A partir de ahí Guille, Jose y yo empezamos hacer bromas y gestos, teniendo que vaciar constantemente las gafas llenas de agua por la risa. Durante la inmersión Tito me llamó señalándome a un rincón del arrecife. Cuando estaba allí pude ver una estrella diadema (no se si se llama así) con sus doce brazos cargados de pinchitos, algo que no se ve con facilidad así que en cuanto subí a superficie, ya que no pude hacer fotos lo anoté en el libro de inmersiones (aunque no haya foto, creéroslo que lo vi).

Alcionarias rosas
El pulpo. Totalmente mimetizado con el coral
Morena albina8º Inmersión
Después de reponer fuerzas y dormir una merecida siesta en proa, nos preparamos para Jackfish alley. Cuando vimos la imagen de la inmersión en la pantalla pensé: “¿Y esa mancha blanca de la pared?” Claro, en cuanto salí a cubierta con el equipo puesto, pude reconocerla perfectamente. Era el comienzo, el punto desde donde partiríamos.
Recuerdo que Fernando nos explicó que nada más bajar a 5 metros había una cueva por donde nos meteríamos pero que teníamos que salir por la derecha y no entrar al fondo ya que se iba estrechando… A Jose y Guille les faltó tiempo para meterse hasta dentro… Estos chicos no se enteran de nada. Tuvo que ir el guía a por ellos y aún en superficie no sabían cual era la salida a la que se refería Fernando. Tuvimos suerte y pudimos disfrutar de los rayos de sol entrando por las grietas de la cueva, todo un juego de luces que hacían de ese momento algo especial. Cuando salimos y con el arrecife en el brazo derecho, fuimos buceando por encima de la bahía de arena situada a unos 15 metros. En ella se posaba un mero de gran tamaño. Mientras algunos hacían fotos otros nos perdíamos entre los pináculos rodeados de anémonas y peces payasos, peces aguja, leones, etc.
9º Inmersión
Tenía que merendar bien, ya que este era el día en que me estrenaba como buza nocturna (cualquier excusa es buena para ponerse hasta arriba de bollo y palomitas). Nunca antes había hecho una y estaba deseando.
Tito nos acompañó y como siempre, parece que nos ponía los peces de exposición. Teníamos nuestras dudas de si nos gustaría o no y… no nos gustó, nos encantó. Es un ambiente muy distinto, misterioso, en el que los peces salen de la nada a cazar.
Vimos tres morenas con un lomo de más de 30 cm de grosor. No sabía que podían medir más de dos metros de largo.
Recuero las palabras de Fernando: “Chicos por favor, no juguéis a ser Dios. No alumbréis a los peces pequeños para que los más grandes se los coman”.
Nos faltó tiempo para hacerlo. Jejeje. Nada más juntarnos todo el grupo, se acercaron 3 peces león a que les diésemos luz para cazar sus presas, pero…cuando vimos a la morena alumbrábamos a los leones, ya sabéis, la cadena alimentaria no se puede romper. A parte de contribuir en la cena de estos pequeños, pudimos ver algún nudibranquio, espirógrafos, peces loro durmiendo… fue genial.
Cuando llegamos, nos duchamos rápido para poder cenar, ya que estábamos hambrientos y a la vez cansados. Un día más me fui a la cama con una sonrisa de oreja a oreja.



























Esa nocturna no la olvidaré fácilmente :)
ResponderEliminarQue cueva ni que cuevaaaaa !!!
ResponderEliminarYo entré por no dejar solo al descerebrao este....no porque quisieramos investigar, noooooooo.