miércoles, 18 de abril de 2012

Día 5

Esa noche no pude dormir nada del dolor que tenía en el oído izquierdo. Ni siquiera podía apoyar la cabeza en la almohada, ni tocarme la parte exterior de la oreja. Cuando sonó el despertador le dije a Guille que si  Fernando daba el briefing del Thistlegorm, que subiese corriendo, ya que haría la inmersión, si no lo era me perdería la primera del día para intentar recuperarme.
Bajaron a ver el pecio Ghiannis D, uno de los más bonitos debido al fácil acceso y a la cercanía del arrecife. Me arrepentí de no bajar, pero mis oídos me lo agradecieron. 

Con la llegada del primer grupo me desperté y una vez desayunados nos volvieron a decir que recogiésemos todo ya que volvíamos a cruzar el estrecho de Gubal para acercarnos al pecio tan esperado.
Supongo que me pilló mal porque menudo mareo cogí. Ni biodraminas ni nada. Intenté dormirme en proa pero cuando me levanté casi no llego al baño. Aún recuerdo la media hora vomitando sin parar, los equilibrios, la temblequera y los sudores fríos. 

A los 15 minutos de dormirme suena la campaña para explicar la segunda inmersión del día. No tenía fuerzas ni para levantarme de la cama. Aún así le dije a Guille lo mismo. “Por favor, si es el Thistlegorm, avísame”.
Se hacía de rogar, por lo que bajarían al pecio Kisgton, hundido en 1881 y característico por sus fuertes corrientes debido a la posición vertical en la que se encuentra. Cuando llegaron todos comentaban lo bonita que había sido la inmersión. Guille me dijo que había sido preciosa, con el agua cristalina pero con una corriente fortísima. Cuando me dijo eso, en parte me alegré. Llego a bajar con las pocas fuerzas que tenía y me tienen que recoger en Benidorm.

Después de tomarme otra pastilla para el mareo y de comer algo, llegó el momento tan esperado. Mi viaje no se basaba principalmente en este pecio, pero quienes me conocen saben que soy una freak de la Segunda Guerra Mundial y que el adentrarme en el Thistlegorm iba a ser algo especial.
No sabía de su existencia hasta hace unos 7 años, cuando una persona me enseñó vídeos. A partir de ahí me fui documentando y antes de ser buceadora ya me propuse adentrarme en el en un futuro y así lo iba  hacer.
Amarrar nuestro barco al propio Thistlegorm no fue tarea fácil ya que son dos cabos los que nos sujetarían a lo largo de popa y proa y estos tenían que estar paralelos al pecio. Hay muchos problemas a la hora de amarrar, ya que hay guías un poco necios, tontos, cortitos, retardados (sin ofender,eh), que amarran a lo primero que ven, haciendo que el pecio cada día se deteriore más. Nosotros, como contábamos con un capitán y una tripulación de primera, no hubo problemas. 

13º Inmersión
Mientras daba el briefing ya me estaba imaginando la inmersión. Fernando nos dio una pequeña clase de historia y nos advirtió de que había mucha corriente, por lo que teníamos que ir siempre detrás del guía y cuando nos adentrásemos en su interior, deberíamos ir de uno en uno.
Por fin nos tiramos. Con miedo a que el oído me diese problemas intenté bajar por el cabo despacio (a pesar la corriente) y compensando poco a poco. Cuando descendimos unos 10 metros ya se podía ver parte del barco. Ansiosos aleteamos hasta llegar a la entrada.

El Thistlegorm fue construido por Joseph Thompson e hijos de Sunderland. Con 126.5m de longitud y con un desplazamiento de agua de 4,898 toneladas. En Mayo de 1941 el buque cargó en Glasgow material de suministro para la octava división armada de Tobruk. Su carga no fue descrita más que con un simple “MT” (Motor Transport) quizá para evitar divulgar su carga. Motocicletas, munición, armas, alas de avión, ruedas de vehículos y hasta dos locomotoras destinadas a la compañía de trenes de Egipto.


El 2 de junio de 1941 con destino a Alejandría salió del puerto de Glasgow, se dirigió a algún lugar del sur de Inglaterra, donde se armó con ametralladoras y de ahí lideró un comboy con destino a Sudáfrica.


Tras su parada en Sudáfrica, escoltado por el HMS Carlisle, el convoy entró en el Mar Rojo. En el Canal, se atendía a criterios de paso como el tiempo de espera y el tamaño, ya que la actividad aérea enemiga era importante. En esos momentos se bloqueó el canal por dos buques y se quedó el Thisthelton dos semanas por el sur (zona no visitada por las fuerzas alemanas), hasta que llegó a los alemanes el rumor de que un buque se hallaba en esa zona con el objeto de descargar tropas en el norte de África. 

Las tropas alemanas de Creta fueron alertadas de la posibilidad de la existencia de un enorme buque el 5 de octubre de 1941. Cuando los aviones se disponían a dar media vuelta por falta de combustible, divisaron el buque en una noche de luna llena. Dos bombas penetraron en la bodega 5 produciendo una explosión y su hundimiento.


La tripulación abandonó el barco. Este se hundió definitivamente a las 01h30 del 6 de Octubre de  1941. El Capitán Ellis y los supervivientes fueron rescatados por el HMS Carlisle.
El pecio fue descubierto por Jacques Cousteau durante los años cincuenta. Pero no se logró su localización hasta varios años después ya que no quiso facilitar las coordenadas (muy simpático el).

Una vez había pasado parte del grupo me tocaba ponerme en fila y adentrarme. Lo primero que vimos fue una sala llena de carbón. Empezamos en el segundo nivel por lo que iríamos subiendo poco a poco. Mientras, disfrutamos de las motos intactas, montones de botas perfectamente conservadas, rifles… hubo un momento en el que pasé de estar en el 2012 a estar en  1941. Pasamos de nivel y pudimos seguir viendo coches a los que es faltaban el volante (buzos inconscientes…) motos, nudibranquios… Estaba disfrutando muchísimo, subiendo al primer nivel por una parte bastante estrecha en la solo se podía subir en posición vertica y  recorriendo todos sus rincones. Cuando salimos del interior vimos un tanque oruga, increíble para terminar la inmersión. Agarrados al cabo y haciendo la bandera  pude seguir disfrutando de las vistas (una pena que falten esas fotos haciendo la parada).




Cuando salimos, Guille me preguntó que no se me veía muy contenta y yo le contesté que, después de tanto tiempo sabiendo sobre el barco, aún no me creía que lo hubiese buceado. Si que tengo que decir que me quedé con ganas de más. 

Para cenar nos prepararon el salón con luces rojas, música, postres exquisitos y muy buen ambiente. Esto se iba acabando. Por una parte no quería pensarlo, pero por otra me tenía que ir haciendo a la idea para que la vuelta no fuese tan dura.

Nos acostamos prontito, ya que la primera inmersión del día siguiente sería la otra parte del Thistlegorm  por el exterior.

martes, 17 de abril de 2012

Día 4


10º Inmersión
Llega el miércoles y toca bucear el primer pecio del viaje, "Dunraven". Hundido en 1879 por el choque contra el arrecife. Se sitúa en la zona de Beacon Rock, al sur de la península de Ras Mohamed.
Para estrenar el día fue una inmersión preciosa, rodeados de coral, nadando entre bancos de salmonetes, indagando el barco por dentro mientras los rayos de sol entraban por el casco. Pudimos ver nudibranquios, dos peces piedras (increíble como se mimetizan con el fondo), morenas, loros, peces mariposas, etc. Qué más podíamos pedir.

Este era nuestro primer pecio en el Mar Rojo y cuando íbamos a la altura de la hélice, Tito nos llamó para que nos acercásemos, nos cogió la mano y nos hizo tocarla con detenimiento. Una vez estábamos Guille y yo en la hélice se fue y los dos nos miramos  pensando...¿Y ahora qué? ¿Una foto? ¿Por qué se ha ido? No entendíamos nada.

Cuando terminamos la inmersión, nos dijo que hay una antigua leyenda que dice, que si tocas la hélice de un barco vuelves a bucearlo (pobres hélices, las iba a desgastar).


La única pega que le pondría a la inmersión es que no me cerraron del todo la cremallera del semiseco y cuando nos tiramos de la zodiac...os aseguro que a las 6.30 de la mañana no daba ningún tipo de “gustirrinin” notar como se te llena toooodo el traje de agua. Guille me lo cerró en cuanto se lo dije a 10 metros, pero ya era demasiado tarde. Aún así esto no me estropeó esta inmersión tan especial.



Pez piedra 













Otro piedra más pequeño. Cuesta verlo,eh?





11º Inmersión
Después del desayuno teníamos que recoger todos los camarotes de cosas que se pudiesen volcar, ya que teníamos que cruzar el estrecho de Gubal y Fernando nos advirtió de que, a pesar del buen tiempo y la buena mar que teníamos, el barco se movería mucho.
Y tanto que lo hizo. Asientos volcados, botellas rodando...hasta dos de los compañeros se cayeron haciéndose uno de ellos bastante daño. Una imagen vale más que mil palabras. 
Ni está trucada ni hecha con la cámara torcida, simplemente el barco se movida "un poquito".
Después de dos horas de navegación llegamos al arrecife de Abu nuhas. Impacta ver el color azul turquesa del arrecife. La reacción que tuve fue mirarlo, respirar hondo y pensar, me quiero tirar ya al agua. Había merecido la pena tanto movimiento.
En este arrecife teníamos tres pecios. Y el primero que hicimos fue el "Carnatic" hundido en 1869 con una longitud de 90 metros y a una profundidad máxima de 27.
Esta goleta motorizada, además de transportar mercancía como Dunraven, también transportaba más de 200 pasajeros.
Durante la madrugada del 14 de Septiembre se oyó el aviso de "arrecifes a proa". A pesar de hacer todo lo posible para no chocar contra el arrecife de Sha´ab Abu Nuhas, no se pudo remediar el choque contra  un pequeño arrecife, el cual asomaba un metro de superficie. Tras horas de espera, el Carnatic se llevó consigo 31 vidas. El resto, a través de las lanchas de salvamento, consiguieron salvarse.
Mientras disfrutábamos de la historia del barco echando burbujas, pudimos disfrutar de la colonización de corales que le rodea. También vimos nuestro primer pez cocodrilo (ahora entiendo por qué se llama así)
Los botelleros con algunas botellas encajadas aún, hacen que te adentres mucho más en la historia que conlleva el Carnatic. Su hélice, la chimenea, las bodegas. Me encanta la sensación de bucear en pecios.
Pez cocodrilo 
 Toma morritos




 Botellero


















12º Inmersión
Después de comer y reposar la comida, nos preparábamos para ver el último pecio del día, "Chrisoula K". Durante la inmersión te podías imaginar todo tal y como estaba cuando se hundió en 1981. Con una longitud de 98 m el carguero griedo transportaba baldosas desde Italia a Jeddah. Se hundió 31 de agosto 1981. El buque arremetió frontalmente contra el arrecife, quedando varado en la superficie siendo uno de los impactos más violentos de los que se tienen datos. Afortunadamente no hubo pérdida de vidas humanas.

Tal y como he dicho antes, transportaba baldosas. Mientras nos sumergimos se pueden ver cientos de ellas apiladas en perfecto estado. Era tanto lo que teníamos que ver, tantos rincones, que dentro del grupo de 7 que éramos, nos fuimos deshaciendo hasta quedarme sola durante unos minutos. Pudimos ver un platax enorme mientras nos adentrábamos en el interior, anémonas, peces mariposas, la sala del capitán, una chimenea, etc.













Esa noche nadie se animó a la nocturna. La mayoría teníamos los oídos un poco tocados y nos queríamos reservar para el  Thistlegorm.


lunes, 16 de abril de 2012

Día 3

6º Inmersión
Amanece y a las 5.30 suena la campana. Quitándonos las legañas de los ojos desayunamos y atendemos al briefing de primera hora. Nos tocaba Shark reef y el pecio Yolanda. Era la primera vez que nos tirábamos directamente al azul, ya que teníamos algo de corriente como para esperar en superficie. 
Al principio como me faltaba un pelín de lastre me agobié al no poder bajar, pero la insistencia hizo que rápido estuviese viendo un paisaje espectacular. Fue una inmersión preciosa, según se va descendiendo se reconoce perfectamente la silueta de unas enormes gorgonias que muestran el punto de partida de la inmersión. Pudimos recorrer el arrecife manteniendo la pared a nuestra derecha y con una profundidad máxima de 22 metros. Esta pared desciende hasta los 700, una pena que la visibilidad no nos dejase disfrutar de esta impresionante caída. Fernando nos dijo que al estar en zona de corriente no nos olvidásemos de echar un vistazo al azul, por si se dejaba caer algún punta blanca, pero no hubo suerte. Pocos metros más adelante, se distingue una plataforma arenosa que une El arrecife de Shark con Yolanda.

Este pecio hundido en 1980, es conocido por su carga de WC´s los cuales permanecen en el fondo junto con planchas de hierro y un centenar de bañeras apiladas. Durante la inmersión pudimos ver dos morenas muy muy muy grandes (en serio, eran enormes), rayas moteadas, nudibranquios, tridacnas y como he dicho antes, cientos de WC´s colonizados por coral. 



















7º Inmersión
Teníamos que comentar todo lo visto a primera hora del día durante el rato de descanso. La verdad es que este tiempo me gustaba mucho. Comentábamos lo que habíamos visto la hora anterior, rellenábamos nuestro libro de inmersiones, veíamos las fotos de los compañeros... Al final llegaban las 9.30 sin darnos cuenta y sonaba la campaña para el segundo briefing 

Nos tocaba Ras Za´atar, una preciosa pared de coral. Tiene unas fantásticas grietas por las que entran los rayos de luz haciendo de la inmersión un momento mágico. A 15 metros se puede apreciar una chimenea que sube hasta superficie. Pudimos ver morenas, una de ellas albina, peces payasos, peces loro de gran tamaño,  alcionarias rosas, un bosque de gorgonas espectacular y un pulpo. Recuerdo este momento muy divertido, ya que fue Yoli, la que, con un baile muy gracioso nos señaló al pulpo. A partir de ahí Guille, Jose y yo empezamos hacer bromas y gestos, teniendo que vaciar constantemente las gafas llenas de agua por la risa. Durante la inmersión Tito me llamó señalándome a un rincón del arrecife. Cuando estaba allí pude ver una estrella diadema (no se si se llama así) con sus doce brazos cargados de pinchitos, algo que no se ve con facilidad así que en cuanto subí a superficie, ya que no pude hacer fotos lo anoté en el libro de inmersiones (aunque no haya foto, creéroslo que lo vi).


 Alcionarias rosas


 El pulpo. Totalmente mimetizado con el coral
 Morena albina















8º Inmersión
Después de reponer fuerzas y dormir una merecida siesta en proa, nos preparamos para Jackfish alley. Cuando vimos la imagen de la inmersión en la pantalla pensé: “¿Y esa mancha blanca de la pared?” Claro, en cuanto salí a cubierta con el equipo puesto, pude reconocerla perfectamente. Era el comienzo, el punto desde donde partiríamos.
Recuerdo que Fernando nos explicó que nada más bajar a 5 metros había una cueva por donde nos meteríamos pero que teníamos que salir por la derecha y no entrar al fondo ya que se iba estrechando… A Jose y Guille les faltó tiempo para meterse hasta dentro… Estos chicos no se enteran de nada. Tuvo que ir el guía a por ellos y aún en superficie no sabían cual era la salida a la que se refería Fernando. Tuvimos suerte y pudimos disfrutar de los rayos de sol entrando por las grietas de la cueva, todo un juego de luces que hacían de ese momento algo especial. Cuando salimos y con el arrecife en el brazo derecho,  fuimos buceando por encima de la bahía de arena situada a unos 15 metros. En ella se posaba un mero de gran tamaño. Mientras algunos hacían fotos otros nos perdíamos entre los pináculos rodeados de anémonas y peces payasos, peces aguja, leones, etc.








9º Inmersión
Tenía que merendar bien, ya que este era el día en que me estrenaba como buza nocturna (cualquier excusa es buena para ponerse hasta arriba de bollo y palomitas). Nunca antes había hecho una y estaba deseando.

Tito nos acompañó y como siempre, parece que nos ponía los peces de exposición. Teníamos nuestras dudas de si nos gustaría o no y… no nos gustó, nos encantó. Es un ambiente muy distinto, misterioso, en el que los peces salen de la nada a cazar. 
Vimos tres morenas con un lomo de más de 30 cm de grosor. No sabía que podían medir más de dos metros de largo.

Recuero las palabras de Fernando: “Chicos por favor, no juguéis a ser Dios. No alumbréis a los peces pequeños para que los más grandes se los coman”.
Nos faltó tiempo para hacerlo. Jejeje. Nada más juntarnos todo el grupo, se acercaron 3 peces león a que les diésemos luz para cazar sus presas, pero…cuando vimos a la morena alumbrábamos a los leones, ya sabéis, la cadena alimentaria no se puede romper. A parte de contribuir en la cena de estos pequeños, pudimos ver algún nudibranquio, espirógrafos, peces loro durmiendo… fue genial.

Cuando llegamos, nos duchamos rápido para poder cenar, ya que estábamos hambrientos y a la vez cansados.  Un día más me fui a la cama con una sonrisa de oreja a oreja.